Reseña: Delirios Multitudinarios


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Ficha Técnica



Título Original: Memoirs of extraordinary popular delusions, and the madness of crowds
Autor: Charles Maykay
Traductor: Jesús Ortiz Pérez del Molino
Género: Ensayo
Editorial: Milrazón
Primera Edición: 1841
Primera edición española: 2008
Número de páginas: 142 páginas
ISBN: 978-84-936412-0-7




Delirios multitudinarios data del 1841 y fue escrito por Charles Maykay, un poeta, escritor de canciones y además, periodista de la época. Escribió este libro para concienciar a sus lectores sobre las burbujas económicas que se habían formado en aquella época.

En este libro, encontramos en sus 142 páginas, tres historias tan disparatadas que parecen inverosímiles, pero que, lamentablemente, forman parte de los errores de la historia.

Esas tres historias son las tres partes del libro: El proyecto de Mississippi, La burbuja del mar del sur, y La manía de los tulipanes.

Vamos a adentrarnos en estas tres historias, anteriormente desconocidas por mí (menos la manía de los tulipanes, que como ya dije en la reseña de “La flor del diablo”, levantó en mí una curiosidad innata) que sucedieron en Inglaterra, Francia y Holanda, entre 1635 y 1720.


El proyecto de Mississippi

En esta primera historia, conocemos al economista escocés, John Law, un joven con muchas ideas, y pocas luces, todo hay que decirlo.

Después de tener unos problemas con la ley (se le condenó a morir en la horca), se ve obligado a abandonar su país natal, para viajar a Francia, donde dará forma a un proyecto en el que intentó invertir en Inglaterra: el proyecto de Mississippi.

Esto ocurrió a principios del XVII, y podría decirse, que si no hubiera pasado, tal vez ahora la forma del dinero no sería la misma, y no se habrían aprendido grandes lecciones de lo que NO hay que hacer tajantemente. Digo esto porque él inventó el “Papel moneda” en Europa. Es el padre de las finanzas, ahora se le reconocen muchos talentos, pero en su tiempo, todas sus ideas económicas fueron rechazadas o acabadas en desastre.

Law huyó a Francia, donde conocería a Felipe de Orleans, el regente, a quien ofreció sus servicios de economista. Siendo la deuda de Francia un gran hoyo que no se podía tapar, Felipe se arriesgó con sus teorías financieras. John creó el “Banco general” y también el papel moneda. Su teoría dice que el dinero no es más que una forma de intercambio, no un bien por sí propio. Poco a poco, fue tomando importancia, se creó “La compañía de Occidente" (también conocida como Compañía del Mississippi), y luego ese Banco General, se convirtió, con el beneplácito del rey, en el Banco Real.

Y en 1719 pasó lo que tal vez, lo que empezaría a ser una crisis en Francia y en Europa; La compañía Occidental, absorbió a todas las otras compañías coloniales francesas, como “La compañía de las indias orientales”. Eso dio lugar a que Law fuera nombrado “Inspector General de Finanzas”.

Después ocurrió lo inesperado. Los activistas solicitaron el oro que era suyo, en masa, y como ese dinero no estaba realmente en ningún sitio, ocasionó una gran crisis en toda Europa.

La famosa farsa de John Law, que hizo desfilar a mendigos en busca del oro, fue un pequeño inciso que le permitió calmar a la población, pero luego el grito fue aún más feroz.

La crisis llegó a todos los estamentos, pobres y ricos, afectados por la ruina. Fue un desastre, tal vez no culpa de John Law, pero un gran desastre.

Finalmente, Law volvió a huir, esta vez a Venecia, donde moriría a sus 57 años.


La burbuja del mar del sur

También conocida como “Crack de 1720” fue la crisis que azotó a Inglaterra, debido a una burbuja especulativa. Es incluso, uno de los primeros Cracks económicos de la historia, y el autor de “Delirios Multitudinarios” nos lo relata de manera sencilla y divertida.

Debido al descubrimiento del Nuevo Mundo, la compañía de los mares del sur se vio muy ensombrecida, respecto a sus perspectivas económicas, por lo que comenzó a divulgar rumores sobre el valor potencial de su comercio con el Nuevo Mundo, y eso desató una rápida especulación. Las acciones subieron como la espuma, y ellos tuvieron licencia real para comerciar en exclusiva, por lo que siguieron aumentando hasta llegar a las 890 libras.

Como siempre, el rápido aumento del valor de las acciones, provocó que la gente se volviera loca en el país. Un frenesí hilarante se apoderó de todo el mundo, y junto a eso, aparecieron otras dos burbujas en Ámsterdam y en París (los problemas de John Law y los tulipanes), que ayudaron a que se contagiara la locura y con ello se acelerara la caída de la cotización, creando una crisis horrible.

Como una enfermedad, se apoderó de bancos, accionistas arruinados, y el país se tambaleó. Hasta el mismo Isaac Newton declaró «Puedo predecir el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura de las gentes.» al haber sido también una víctima de la especulación.

La compañía sufrió las consecuencias de sus estafas, y finalmente, siguió su comercio, pero sólo manejaría la deuda del país, en vez de estar jugándosela con otros comercios internacionales en las colonias del Nuevo Mundo. Se abolió en 1850.

La manía de los tulipanes

Y esta última historia de delirios económicos que azotó ese siglo, es el más interesante para mí, y a la vez, el más corto, cosa que me sorprende, teniendo como subtítulo y portada algo que ver con los tulipanes.

Como dije en mi reseña de “La flor del diablo”, el delirio por los tulipanes fue una verdadera enfermedad para las arcas del estado de Ámsterdam. Se le consideró una manía, y se le llamo “tulipomanía”.

Gente de todo tipo de estamentos se volvió febril cuando esta flor, que ni se caracterizaba por ser demasiado hermosa, ni tener buen olor, llegó a valer más que un edificio. La gente empezó a cotizar en bolsa los tulipanes, y como siempre, cuando algo se puede comprar más o menos a un precio barato, y luego venderlo por triplicado, la gente comenzó a comerciar con los tulipanes.

Lógicamente, la especulación fue tan grande, que ya podían encontrarse bulbos de tulipán a precios desorbitados y había gente interesada luego en comprarlas.

Pobres se volvieron millonarios de la noche a la mañana, y la gente se olvidó del mundo, y se dedicó a amasar fortunas, criando bulbos en sus jardines.

Finalmente, como en toda buena burbuja, estalló la crisis. Los valores se desplomaron en la bolsa, y ya nadie quiso comprar tulipanes. Los contratos que ya estaban firmados por sumas cuantiosísimas de dinero, quedaron en el aire, y el estado tuvo que hacer frente a la deuda y a la morosidad, quedando arruinado.

Aquellas gentes que hasta perdieron sus casas por comprar tulipanes para revenderlos en millones, quedaron en la miseria, en la simple pobreza.

Los tulipanes, flores del diablo, le jugaron una mala pasada a la humanidad.

Estudiando estas tres historias, es más que obvio que los humanos, ante una situación en la que es posible comprar a precios bajos bienes que luego son revalorizados velozmente, se volverán totalmente locos. Eso significa ser rico de la noche a la mañana, sin más esfuerzo, y nadie, absolutamente nadie, es capaz de resistirse a la tentación de especular.

En la historia de la economía, estas tres ocasiones son famosas por la hilaridad que se llegó a rozar con sus consecuencias devastadoras, ya que muchos hombres amasaron una gran fortuna, que luego, se evaporó al más mínimo suspiro, dejando en la ruina a un país entero.

Lo simpático de todo esto, y es lo que Mackay nos deja ver en su libro, es que el ser humano no aprenderá jamás de sus errores. Que pasó en un país vecino, y los gobernantes de ese país, pensaron, “a nosotros eso jamás nos ocurrirá”, pero luego ocurrió, exactamente igual, cayendo en la decadencia de la raza humana. Eso sin lugar a dudas resulta divertido para el lector.

Pero dejando de lado la gracia que pueda causarnos que la gente se tire de los pelos por un bulbo de tulipán. Estas historias que Mackay dejó constatadas en “Delirios Multitudinarios”, han servido para que analistas económicos de nuestra actualidad, puedan estudiar ciertas actitudes del mercado y sobre todo, de “Don Dinero”. Es por eso mismo, que este libro, está considerado por los grandes peces gordos de Wall Street, un buen libro para tener reposando en su mesita de noche.

¿Podrán estos hombres millonarios, que juegan con el dinero inflándolo y desinflándolo en bolsa, aprender de los errores de siglos atrás? ¿O por el contrario, caerá igual en los delirios multitudinarios que se apoderan del alma humana cuando el dinero cae de las nubes?

Yo creo que sinceramente, el dinero nos nubla la cabeza a todos.



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8 comentarios:

  1. Ya se sabe... "Poderoso caballero es Don Dinero". No lo conocía y me resulta interesante, me da que cotillearé por ahí a ver lo que sale y a ver si por casualidad anda por mi Biblioteca. ¡Un saludo!

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  2. El dinero nubla la cabeza a todo el mundo. Con la tulipomanía yo también me quedé flipada. de las otras dos historias no había oído nada. Parece interesante este ensayo.

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  3. Hola guapas!!

    Irewen: Gracias por comentar :D Pero sí que es poderoso el caballero Don dinero, y trae de cabeza a todo dios! La verdad es que son historias curiosas, la que más me gusta es la tulipomanía, pero las otras tampoco se quedan atrás!

    Si lo ves por la biblioteca, o tal vez, algo referente al tema, tal vez te guste! :D

    Anabel: hola guapaaaa, claro, habiéndonos leído La flor del diablo, teníamos que conocer el tema de la tulipomanía de cajón! Este me gustó más que el otro que leí, el de Señales Honestas. :) me pareció más entretenido!

    Un beso a las dos" :3

    -Da-

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  4. Pues la verdad es que no conocía ninguna de las historias, está curioso ;)

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  5. Hola Lana: De verdad es un libro pequeñito que sería bueno darle una oportunidad, como curiosidad ;)

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  6. Hola Lana!!
    Pues cuando yo empecé a leer, sólo conocía una de las historias, la de tulipomanía, pero las otras dos, ni idea xDD fueron un poco increíbles, pero sí que pasaron de verdad!

    Un beso enorme :D

    -Da-

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  7. Gracias por los comentarios y os animamos a recomendar su lectura para este verano.
    El libro es ameno y muy ilustrativo, de tal manera que incluso los analistas económicos contemporáneos se sirven de las historias que narra para explicar nuestras actitudes ante los mercados y el dinero.
    Saludos.

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  8. Gracias por los comentarios y os animamos a recomendar su lectura para este verano.
    El libro es ameno y muy ilustrativo, de tal manera que incluso los analistas económicos contemporáneos se sirven de las historias que narra para explicar nuestras actitudes ante los mercados y el dinero.
    Saludos.

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